Un publicista genial: Engels y su filosofía como mito

 

Navarro Crego se propone analizar la teoría marxista sobre la evolución cultural y, a la vez, mostrar cómo se trabaja en el taller de Gustavo Bueno

 

 

 

F. Engels y el mito del comunismo primitivo

Miguel Ángel Navarro Crego

Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2019, 200 páginas.

 

Miguel Ángel Navarro Crego es “un miembro destacado y reconocido” del Materialismo Filosófico, en palabras de Atilana Guerrero, la autora del prólogo, también destacada representante de la escuela de G. Bueno. Conviene saber que la trascendencia que tiene, sobre este libro, el sistema filosófico desde el que se opera no es meramente incidental, porque, precisamente, y el autor no nos engaña, se trata de su memoria de licenciatura de Filosofía en la Universidad de Oviedo, valorada con sobresaliente por un tribunal compuesto por Gustavo Bueno, Vidal Peña y Santiago G. Escudero, su director de tesina. De este modo, asistimos en directo, a través de sus páginas, al funcionamiento del taller del creador del materialismo filosófico, a la altura de 1986.

F. Engels y el mito del comunismo primitivo contiene fundamentalmente los análisis llevados a cabo sobre el pensamiento de Friedrich Engels como comentador crítico de la obra de Lewis Henry Morgan, uno de los grandes padres de la naciente Antropología Cultural. El lector de este libro hallará una explicación sobre el paso desde la animalidad a la humanidad, y aparecida esta, sobre cómo se gestó la evolución  desde el primitivo Salvajismo a la Barbarie y finalmente a la Civilización, principales tesis que se despliegan en La sociedad primitiva (1877), de Morgan. Nuestro antropólogo americano se basó, además de en la literatura sobre los pueblos antiguos, en múltiples estudios de campo como el que hizo entre los iroqueses. Estas ideas, que en su tiempo causaron furor, hicieron que Marx y Engels reaccionaran con admiración y que se pusieran manos a la obra para insertarlas en su teoría del materialismo histórico. Finalmente será Engels quien en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado incorpore en 1884 las tesis de Morgan, reconfiguradas, al materialismo marxista. Marx había fallecido en 1883.

Y Engels consigue un libro magistral, como polímata y publicista, pero lo hace mezclando análisis científicos, perspectivas filosóficas y planteamientos ideológicos en un revuelto que literariamente tendrá mucho valor para el culto lector de las últimas décadas del siglo XIX, pero que para quien lleva a cabo una lectura más exigente ofrece muchos flancos débiles. Mostrar estos flancos parece que fue lo que se propuso, a sus veintitrés años, Navarro Crego, y en algunos aspectos lo consiguió brillantemente.

Si el mérito principal, el mérito sintético de El origen de la familia, fue, quizás, esta confluencia de Morgan con Marx, ello fue posible por el modo cómo Engels supo utilizar la potente visión histórica que extrajo de Hegel, es decir de su lógica-dialéctica y de su filosofía de la historia. ¿Por qué fue preciso recurrir a Hegel? Porque se hizo necesario que una ontología potente (una lógica material coherente) dotara de unidad todo el complejo maremágnum de datos de distintos niveles: históricos, antropológicos, económicos y de organización social de las sucesivas etapas de nuestra especie. Pues bien, de la misma manera que fue necesario recurrir a Hegel, si se quiso alcanzar un nivel especulativo adecuado, Navarro Crego nos aclara que a finales del siglo XX y en el XXI se hace preciso también, para discriminar lo que hay o no de consistente en las conclusiones de Engels, recurrir a algún sistema filosófico dotado de una ontología potente. Y lo encontró en Gustavo Bueno.

Al lado de los análisis sobre los tipos de familia, las formas de parentesco, la tensión sexual entre el papel de la mujer y del varón, el sentido de la propiedad y la aparición del Estado, y de reconstruir todo esto según un hilo histórico coherente, Navarro Crego ha querido resaltar, ahora, una de las varias conclusiones a las que llega: que el comunismo que propone la doctrina marxista, como modo de producción futuro que supere la lucha de clases, es un mito, no un mito luminoso, esclarecedor (como el de Platón saliendo de la caverna), sino ambiguo, con una buena dosis de oscurantismo, porque confunde, en las aguas ideológicas, los esfuerzos que la ciencia y la filosofía hacen por esclarecer el devenir histórico de la especie humana.

Navarro Crego hace un guiño a algunas de las aportaciones más recientes que, de algún modo, entrarían en resonancia con sus propios análisis, y que están relacionadas con la crítica a la propuesta comunista de Engels. Y, en este sentido, destaca Los enemigos del comercio de Antonio Escohoado y la Memoria del comunismo, de Jiménez Losantos.

Una idea que estimo necesaria para seguir profundizando en esta problemática, tendría que ver con la diferencia entre “mito-utopía” embaucador y “utopía-mito-esclarecedor” (necesariamente crítica, si es filosófica) como marco de definición de un futuro buscado por sus valores humanos. Y esto sigue siendo la tarea de nuestro tiempo, como lo fue en el siglo XIX. Y ¿dónde está la frontera entre la ideología y la filosofía? También sigue siendo tarea de nuestro tiempo. Cuidado con los dogmáticos.

 

Silverio Sánchez Corredera

 

«Un publicista genial: Engels y su filosofía como mito», Cultura. Suplemento de La Nueva España, nº 1281, jueves, 14 de noviembre de 2019, pág. 7.  [Artículo reseña sobre F. Engels y el mito del comunismo, de Miguel Ángel Navarro Crego, Pentalfa, Oviedo, 2019, 202 páginas]

 

https://www.lne.es/suscriptor/cultura/2019/11/14/publicista-genial-engels-filosofia-mito/2557639.html