Sobre Jovellanos y Cabarrús


De Carlos Tuñón Sanz a Silverio S. C. (correo electrónico de 06/04/2015):

Duda - Jovellanos y Cabarrús

Buenas tardes, Silverio,

 

Mi nombre es Carlos Tuñón, soy estudiante de derecho y estoy haciendo un trabajo sobre Jovellanos.

 

Tengo una duda que no logro resolver y he pensado que quizá usted podría ayudarme. 

 

En 1790 se produce el encarcelamiento de Cabarrús y Jovellanos parte para Madrid con objeto de ayudarle.

 

¿Por qué se produce dicho encarcelamiento? Según González de Posada parece que fue debido a su enfrentamiento con la reina por temas económicos relacionados con el Banco de San Carlos. Sin embargo, otras fuentes señalan que fue Lerena quien deseaba tal encarcelamiento, mientras que terceras fuentes señalan que Cabarrús cometió algún tipo de fraude.

 

¿Por qué tanta discrepancia?, ¿Cuál considera que fue el motivo real?

 

Muchas gracias.

 

Un saludo,

Carlos Tuñón Sanz

 

 De Silverio S. C. a Carlos Tuñón Sanz (correo electrónico de 18/04/2015)

 

Estimado Carlos:

Siento haber tardado en contestarte. Otras ocupaciones han diferido mi respuesta.

En la década de los ochenta y noventa, y especialmente en el entorno inmediato posterior a la revolución francesa,  pueden constatarse en la España del siglo XVIII al menos dos corrientes político-morales enfrentadas...

En una de ellas se enclavan Jovellanos, Cabarrús, la condesa de Montijo y otros personajes afines, que no estarán en contra ni de la revolución francesa (1789) ni de la primera constitución (1791), aunque sí (como casi todos los ilustrados europeos) de las políticas extremas jacobinas y sangrientas de los años 1793-1794.

En la otra corriente ideológica española se sitúan otros personajes que cierran filas en torno a la monarquía española (la revolución francesa la pone en peligro), movimiento que está visiblemente dirigido por la reina María Luisa de Parma (permaneciendo el rey Carlos IV más ajeno a estas luchas palaciegas y conspiraciones...).

Ambas corrientes estaban separadas por la predisposición a defender unos principios más radicalmente reformadores (Jovellanos, Cabarrús...) o por resistirse a ellos (María Luisa de Parma...).

Se conocen fricciones entre Cabarrús y la reina, al igual que también entre Jovellanos y la reina.

En este contexto, Cabarrús, desde su puesto de director del Banco de San Carlos tuvo alguna desavenencia con la reina, relativo a los presupuestos asignados a la corona...

Por otra parte, el conde de Lerena es el Secretario de Hacienda durante esta época. Y es a él a quien toca (¿motu proprio?, ¿siguiendo órdenes?, ¿ambas cosas?) instruir una causa contra Cabarrús en 1790 por "malversación de fondos". Fuera como fuese es seguro que las gestiones de Lerena tuvieron el asenso de la reina (en su origen o en su trámite...).

Tras unos años de prisión, Cabarrús es exonerado de estos cargos en 1795...

Cuando se resuelve el expediente, quien formalmente figura como responsable de los cargos contra Cabarrús es Lerena (que muerto en 1792 ya no podía responder de sus actos...).

Entre Jovellanos y Cabarrús hay múltiples cartas, la mayor parte perdidas pero referenciadas en el Diario de Jovellanos, donde puede seguirse el curso de estos acontecimientos.

En la carta de Francisco Cabarrús a Jovellanos de 26 de noviembre de 1795 (O. C., III, carta 814, ps. 168-169) que se ha perdido pero que la extracta en el Diario, leemos:

«Correo; aún no viene el decreto de Cabarrús, pero explica así la resolución de la causa: nulidad de los asuntos; que se archiven, a menos que quiera pedir contra Lerena; restitución de honores, sueldos, destinos y comisiones; revocación del destierro de mujer, hijos, amigos y criados, y devolución de los papeles del Banco al juicio de la Junta de sus accionistas. No piensa reclamar contra los bienes de Lerena; hace bien; las triquiñuelas de sus enemigos del Consejo de Hacienda le aburrirían sin hacer justicia. Pero, conocida su inocencia, ¿cómo es que no se le indemniza seis años de prisión, embargo de sus bienes, ruina de su fortuna? Así es como nuestra justicia nunca es completa».

 

Hay otra carta perdida (de José Carreño y Cañedo a Jovellanos), pero de la que se conservan los comentarios de don Gaspar por el extracto que hace en el Diario, que tiene interés... La carta es de 17 de febrero de 1796 (O. C., III, carta 864, p. 198)  y el extracto dice así:

«Carreño anuncia varias causas de aversión del nuevo ministro de Marina al Instituto, por [ser] obra de Valdés, por deseo de novedad, por rivalidad personal a Cabarrús, mi amigo, por oposición a nuestros principios; a pesar de todo nada temo y nada haré; si el odio reventare, presentaré la frente a la desgracia.»

 

Con estos datos, Carlos, espero que te sitúes y resuelvas lo que conviene en tu investigación.

Un afectuoso saludo.

Silverio S. C.